El miércoles 26 no tuvimos clase porque algunos teníamos examen de recuperación y nos han dejado repasar un poquito, pero se estuvo hablando sobre lo que nos falta por ver: las técnicas sociométricas, habilidades sociales, resolución de conflictos...Y el día 28 tampoco tuvimos clase porque se realizó una actividad en el Teatro Calderón por el día de la Paz.
En la clase de hoy hemos hecho una práctica de simulación de roles. Esta es una forma de abordar los problemas que se pueden dar en un grupo. Esta simulación consiste en ponernos en el lugar de otras personas (empatizar).
Nos hemos colocado en cuatro grupos y cada grupo hemos tenido que preparar y dramatizar la situación que nos ha tocado. Nuestro grupo ha tenido que representar a un grupo de amigos que fuman sustancias ilegales y que intentan convencer a otro amigo para que fume en contra de su voluntad.
Con esta simulación vamos a ver como la presión que ejerce el grupo influye en los cambios de actitud de las personas y como con la manipulación se consigue el objetivo.
La verdad es que me he dado cuenta de que no puedo ganarme la vida de actriz. ¡Soy un desastre! (jejejeje), pero me lo he pasado genial.
Con las simulaciones de los problemas que se pueden dar en un grupo podemos resolver gran parte de los conflictos. Es importante que los niños se vean en el otro lado para empatizar, para entender ciertas vivencias, situaciones que no entienden porque no las han vivido.
Existen situaciones típicas de niños que en un periodo de su vida han sido rechazados y que después se han convertido en los agresores, los líderes, y son los peores porque muchos actúan por venganza.
Nosotros debemos saber evaluar, diagnosticar, para poder intervenir y resolver el problema.
La marginación es un problema muy común. Esto pasa mucho con los empollones o porque sí. Muchos, hartos de burlas, para no sentirse rechazados ni humillados, pueden llegar a actuar en contra de sus valores y principios para poder pertenecer a un grupo.
Existen más situaciones de rechazo, como la del típico niño gordito que todos los niños se ríen de él.
Hemos hecho dos grupos. Uno primero a dramatizado el rechazo hacia una persona gordita, y el otro grupo la aceptación de esa persona.
En el caso de que nosotros nos encontremos con este problema de rechazo, debemos proponer actividades para que le acerque al grupo, actividades en el que él se sienta que puede participar positivamente en el rendimiento del grupo.
La clase de hoy me ha hecho revivir situaciones de rechazo que he experimentado en mis propias carnes.
Me he encontrado con grupos ya formados y cerrados que han mostrado desinterés por mi persona. Incluso sabiendo de mi timidez, me obligaban a hablar en público para ser el mono de feria. Creía que era yo la que provocaba esa situación. De ahí la inseguridad que tengo y la falta de autoestima, aunque gracias a estos dos años, gracias a vosotros, he empezado a creer un poco más en mí y a mejorar mi autoestima.
¡Mil gracias a todos por hacerme sentir una más y por aceptarme como soy!